Soy Feliz, creo que nunca he dejado de serlo, se podría decir que siempre lo he sido. Bueno, al menos, en las fotos de pequeño siempre salgo sonriendo, quizás porque solo me fotografiaban en momento felices, mi cumpleaños, mi primer día de cole, carnavales , en el zoo con las jirafas… me intentaban proteger de los momentos tristes , y fíjate , que se dice que es de los que más se aprende.
¿Qué es la felicidad? Por si solo no es nada, necesita de la tristeza para poder ser entendida. Es cómo la luz de un intermitente, el parpadeo indica el giro hacia un lado u otro, no es la luz, sino el parpadeo. Sin la ausencia de luz no se entendería lo que quiere decir. Es necesaria la alternancia de uno y otro. Ahora sí, ahora no, ahora sí, ahora no. La felicidad no produciría ese estado en nosotros si antes no hubiese estado apagada la luz, sin la alternancia de tristeza-felicidad. Para ser feliz hay que haber estado antes triste, y viceversa. Ahora sí, ahora no.
Quizás sea feliz porque siempre me he conformado con poco ¡Qué triste! ¿Verdad? Hay que aprender a vivir con lo mínimo, con lo que consigues con tus propios méritos. Es un chute de optimismo, saber que vas a ser feliz aunque solo hayas superado el primer escalón, pero has superado uno. Poco a poco. No es una derrota, no es tirar la toalla, es saber sacar lo mejor, buscar la parte buena de todo. Esto me ha llevado en muchas ocasiones a la mediocridad, hacer las cosas a medio gas, ponerle la mitad de las fuerzas, no te lleva a la felicidad plena, pero si a un estado de felicidad cotidiana, que al fin y al cabo es lo que somos, el día a día .Muchas veces estamos tan cegados por llegar a una meta que nos olvidamos del camino para llegar a ella, el recorrido es importante, tanto o más que el objetivo final. Si no lo conseguimos habrá que buscar lo bueno y si el trayecto ha sido provechoso, no haber alcanzado la cumbre será una anécdota más. El conformismo no es para nada mi estilo de vida. Que me conforme con la derrota no quiere decir que me falten ganas para volver a intentarlo una y otra vez.
¡Báh! Me da igual, a mí me sirve.
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