¿Y que pasa si no sabemos a lo que nos agarramos?
Tampoco sabíamos de lo que nos soltábamos y la decisión fue tomada igual , sin miedo.
Percusionate , suéltate el omóplato ,que te sangren los oídos como si fuesen a ser taponados.
Impresionantemente cruel.
Aleluya.

No hay comentarios:
Publicar un comentario