No recuerdo exactamente el día, pero se que hubo un momento en el que decidí dejarme llevar, empezar a vivir la vida de los pies a la cabeza pasando por el ombligo y haciendo un salto mortal de una rodilla a la otra. Comprendí que no hay que esperar nada de nadie que no seas tu y que hasta del garrafón hay que aprovechar el último sorbo. Que lo mismo da llorar de felicidad que de tristeza mientras tengas con quien compartir el llanto. Que las maletas se llenan solas y no hace falta facturar compromisos ni poner candado a las emociones . Que es mejor caerse de un 5º piso que saltar desde un bajo. Que los sueños jamás se van a cumplir y que las ilusiones llenan mas.
Se aprende a llevar los relojes solo de adorno ,a comer cuando se tiene hambre y a dormir cuando se tiene sueño. Que ni los besos ni los abrazos se pueden rechazar y mucho menos exigir.Que es mucho mejor dormir las mañanas y soñar por las noches.Que no hay que pasar un solo día sin decirle a quien tienes cerca lo cojonudo que es. De tanto sintonizar se aprende que la música que mas se disfruta es la que se escucha por casualidad.Que solo hay que avergonzarse de los pedos en público y de las faltas de ortografía .Que puedes vivir eternamente solo sin que la soledad te coma.Que me apetece cada vez mas andar descalzo por el suelo y cada vez menos llevar atados los cordones.
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