Me han vestido, desvestido y vuelto a vestir, me han lucido en un escaparate por una temporada. Me han arrinconado en el almacén donde todo está usado mientras los escaparates lucen maniquís nuevos.
He sido el juguete de unos cuantos, pero nunca el juguete favorito. Todos tienen el suyo , el que piden año tras año en su carta a los Reyes Magos. Yo soy lo que tienen a mano, con lo que se tienen que conformar mientras esperan que sus majestades tengan en cuenta su petición.
Acostumbrado a estar en el contenedor del olvido donde ni siquiera suplico una segunda oportunidad ya que ni siquiera hubo una primera.

No hay comentarios:
Publicar un comentario