Hoy, he vuelto a llorar en la ducha, he tocado mis miedos, no me dolían. He nadado en mí y he acabado escuchando las mismas canciones que escuché entonces, el recuerdo me ha hecho cantar los mismos estribillos. Me gusta llorar en la ducha porque tus propias lágrimas te limpian a la vez que abandonan tu cuerpo.

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